Animal, el regreso de los instintos

Por Tamara Snitman

 ¿Qué estarías dispuesto a perder de tu humanidad para asegurar la supervivencia de tu cuerpo? Es una de las preguntas que nos dispara Animal, el nuevo film de Armando Bo y Nicolás Giacobone (ganadores del Óscar y ya conocidos por los guiones de Biutiful y Birdman) que retrata el drama de un hombre marplatense de clase media alta cuando debe tomar una serie de decisiones con consecuencias de vida o muerte.

Foto 1 (3)

 

Estrenada el pasado 24 de mayo, la película ya se ha ubicado en el segundo puesto de la taquilla de salas argentinas. Pero vale hacer la advertencia: Animal gana gran parte de su potencia cinematográfica gracias a la incomodidad en aumento que provoca en el espectador, no está hecha para ser disfrutada.

Antonio (un Guillermo Francella que vuelve a interpretar un drama, sin perder sus toques de humor negro) parece tener la vida ideal: es gerente de un frigorífico, padre de una familia tipo de muy buen pasar económico y vive en uno de los barrios más exclusivos de Mar del Plata junto con su esposa Susana (Carla Peterson). Sin embargo, la estabilidad se rompe cuando uno de sus riñones comienza a fallar y debe anotarse en la interminable lista de espera para el trasplante que le permita vivir. Ante la desesperación e impotencia (Antonio razona: “He trabajado toda mi vida y tengo el dinero suficiente para comprar un órgano, ¿por qué no puedo comprarlo?”), elige buscar una alternativa por Internet y encuentra la solución en una pareja de jóvenes marginales que le ofrecen darle el riñón a cambio de una casa.

Foto 2 (2)

 

Este trato será sólo el disparador de una vorágine de desgracias y situaciones absurdas (e inquietantes) que pondrán al desnudo la crueldad y egoísmo de los seres humanos. La pareja de vagabundos Elías y Lucy (Federico Salles y Mercedes de Santis) representarán una amenaza constante al orden y la rutina familiar de Antonio, siempre querrán algo más a cambio.

Casi como siguiendo con la tradición del grotesco de Von Trier, Haneke y hasta González Iñarritu, Bo explora el fatalismo, los miedos e instintos más bajos que oculta todo hombre. Los personajes de Animal son inmersos en situaciones límite que los hacen reflexionar sobre todo lo que creían estable y normal, incluso la familia, sin que haya una única resolución posible. Tal como el director ha declarado, “todo está llevado al extremo, corrido un poco de la realidad, para que se dé esta cosa que sucede entre todos, que el egoísmo empiece a gobernar la película”.

Foto 3 (2)

 

Más allá de la potencia del relato, no podemos dejar de mencionar la calidad la técnica, la cual es una verdadera clase maestra de estética cinematográfica. Con un prolongado plano secuencia introductorio, se nos presenta el despertar de una familia perfecta que sólo servirá para acentuar la desintegración de la misma a lo largo de todo el film. También la fotografía y musicalización cumplen un papel fundamental: el uso contrastado de paletas de colores frías y cálidas, la creación de atmósferas enturbiadas, el romper de las olas y por supuesto, la presencia constante del rojo sangre en todas las formas posibles.

Difícil de encasillar en un género, Animal bien podría ser un thriller que cuenta la historia de un hombre que debe transgredir todas las leyes conocidas para priorizar su supervivencia a cualquier precio. Incluso si eso implica un proceso tan repugnante que, combinado con una factura técnica irreprochable, termina por invadir también la tranquilidad del espectador en su butaca.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s