Querubines, o una mirada contemporánea hacia los “los pobres angelitos”

Por Lautaro Heger

En el año 1982, la escritora norteamericana Anne Rice publica la novela Un grito en el cielo. Dicha autora, que logró deslumbrar con su trabajo previo en Entrevista con el vampiro, nos introduce en el universo de los castratis en su época de apogeo, entre los siglos XVI y XVIII. Famosos en las cortes reales y en los teatros de la ópera de toda Europa, se trataba de cantantes masculinos que, desde muy temprana edad, eran sometidos a la castración con el objetivo de preservar sus voces en registro de soprano.

Querubines 1

 

Ante la posibilidad que generaba esta práctica de que las voces masculinas pudiesen encarar personajes femeninos, se brindaba a los mencionados intérpretes una formación vocal y musical excesivamente rigurosa. De esta forma, resulta interesante dar cuenta de cómo se da la unificación de un fenómeno considerado bello refiriéndonos a la potencia y dulzura que denotaban dichas voces, y una práctica que bordaba lo perverso, lo salvaje como era el despojamiento de los genitales masculinos a fin de generar dicha fijación en la voz, práctica que se tornó habitual durante varios siglos en Europa y que declinó en el siglo XIX al ser declarada ilegal y al darse un cambio en el gusto hacia las voces tenores.

Querubines 2

 

De esta forma, es que podemos introducirnos en el universo propuesto por Mariano Agnone en Querubines. De la mano de una alcohólica y nostálgica viuda y su asistente de grabación, dos niños cantores graban sus voces mediante un sistema casero, interpretando una conocida sinfonía en consonancia con los ruidos y las voces que dan cuenta del violento bombardeo acaecido en la Plaza de Mayo en el año 1955, lo que permite dar cuenta de un interesante contrapunto generado por la relación entre música y ruido. Ante la aparición de un nódulo en uno de esos niños, la mujer decide poner en consideración la castración como un modo de evitar las rispideces en las angelicales voces de aquellos cantores

Con un destacable trabajo musical y de iluminación, la obra logra dar un cierto aire moderno a la temática abordada y centrarse en el intento del personaje de la viuda en concretar aquellos sueños frustrados de la infancia y la manera de modelar el comportamiento de los más jóvenes a través de la imposición de los mandatos sociales. A su vez, dicho aire moderno es resaltado por las sólidas actuaciones del elenco, que se caracterizan por el abordaje del único personaje femenino por parte de un actor y la encarnación de los personajes de los niños en las dos actrices que el elenco posee.

Ficha técnico artística

Actúan: Carla Abelando, Iván Díaz Benítez, Ramiro Garzon, Julieta Tramanzoli Músicos: Mariano Agnone

Escenografía: Guille Papasso Lamerata, Julieta Ruz

Iluminación: Josefina Cristiani, Guille Papasso Lamerata, Alejandro Diego Politi, Federico Vecchio

Edición de sonido: Zarto Dirección: Mariano Agnone

La obra realizó funciones hasta el Sábado 31 de Marzo en Espacio Sísmico (Lavalleja 960 – CABA)

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