Borradores Corporales

Por Paola Olari Ugrotte

Una muestra como esta merece una visita guiada, sobre todo si varixs de lxs artistas están ahí para contar en primera persona de que se trata su trabajo.

Una de las curadoras de la muestra “Borrador de un cuerpo intervenido”, Ana Casas Broda, (España/México), fue la anfitriona del espacio Arte x Arte el viernes 16 de marzo. Junto a la argentina Gisela Volá convocaron a fotógrafxs de diferentes estilos para armar un conjunto interesante que más que borrador resulta pieza terminada.

Lxs asistentes somos una masa abundante que ocupa todo el espacio de la galería y vamos siguiendo cada presentación con curiosidad. La mayoría de los enfoques coinciden en ciertas palabras: belleza, desnudo, violencia, procesos, femenino y por supuesto la vedete “cuerpo”, pero las propuestas son tan diversas como las miradas posibles sobre el tema.

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El venezolano Beto Gutierrez propone, por ejemplo, una instalación sobre el uso compartido de un desodorante (“La Huntada”). Desde el planteo de Foucault de la biopolítica que evidencia la exposición de nuestros cuerpos a la economía hasta la sutil mirada homoerótica, todo se condensa hermosamente en pocos minutos de video.

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Lorena Fernández, argentina, muestra mujeres peludas, bellezas intratables nacidas de un imaginario que surgió al ver un documental de las tribus Bereber (“Barba Azul”), revisita a Ana Mendieta y la convierte en contemporánea.

Juan José Herrera es un mexicano que no le teme al desnudo masculino, tabú recurrente, y lo muestra en su serie “Silvestres” en donde alude a la vulnerabilidad del padre y genera incomodidad en algunas exhibiciones con algo tan natural. Su trabajo nos recuerda al de Marcos Zimmerman pero en este caso los modelos no posan con herramientas sino simplemente como vinieron al mundo, silvestres después de todo.

Lxs “Muxes” de Nelson Morales, también mexicano, se presentan solxs porque no ha podido estar para la visita. Las sensualidades de estas personas de rol femenino desafían el cliché y lucen como en revistas sin perder impacto.

“Casa Azul” por la obligación que tiene la población de la cárcel de Chiapas a vestirse de ese color. La fotógrafa italiana Giulia Iacolutti se enfocó en la comunidad transexual allí y desarrolló junto a una socióloga su proyecto mostrando las armas identitarias que poseen lxs reclusxs, como cepillos, hormonas, adornos y demás objetos que transforman un lugar de detención en uno de libertad.

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La argentina Marina Bellone presenta “Yo soy alma” con imágenes recientes y del archivo personal de la protagonista, una trans cordobesa que descubrió a los 36 años, con 4 hijos y una carrera de policía, que no era esquizofrénica sino que tenía efectivamente un alma femenina en su cuerpo de hombre.

La angustia y la curación aparecen bordadas en “Vergel de hilos” de la artista argentina Guadalupe Gómez Verdi. Ceanotipos textiles que invitan a tocar algo amoroso, suave, personal y político.

Desde EEUU viene el trabajo de Jean Davis como autorretratos que definitivamente cuestionan los ideales de belleza y develan el carácter de la autora.

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Una presencia notable ocupa una esquina de la exhibición: Antoine d´Agata, miembro de la Agencia Magnum, presenta una serie de su lado oscuro, el del deseo, mientras instiga a acercarse al otro, no solo con la cámara.

Paula López Droguett, chilena, retrata la “Maternidad” en forma radical, valiente, un tema normalizado y habitualmente edulcorado se presenta con fuerza e irrumpe en la sala, no podrán dejar de ver las fotos aún lxs más impresionables.

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En esta cita tampoco falta la prestigiosa argentina Guadalupe Miles con una selección inédita de su serie del Chaco salteño donde transmite toda la sexualidad, erotismo y belleza de los pueblos originarios como quizá pocas veces se halla mostrado.

La violencia que impera en México es la base del trabajo de Yael Martínez (“Raíz Rota”) tal vez por ser de Guerrero, uno de los estados más afectados, el miedo se percibe en todas sus imágenes.

“Inmenso” es el nombre del libro de la argentina Margarita García Faure, pero logra reducirlo a dos fotos para sintetizar los rituales de sanación y transformación corporal que experimentó en distintos lugares por medio del arte.

La crudeza podría definir el trabajo de la chilena Gabriela Rivera Lucero ya que crudos están los fragmentos de animales que esta no-carnívora utilizó para armar sus máscaras. El lenguaje denigrante hacia las mujeres es convertido de manera abyecta en personajes icónicos en su “Bestiario”.

La española Nadia del Pozo estuvo en Oaxaca y nos trae “Vientre”, una relación entre la belleza, el deseo y la crueldad que intenta develar que ocurre en ese tramo de nuestro cuerpo.

El fotoperiodismo se interroga con la mirada de la mexicana Koral Carballo y su búsqueda a través de la violencia cotidiana.

El también mexicano Antonio Lozano elabora con pelos un ensayo sobre el inconsciente bastante potente.

De Bolivia llega Gabriela Olivera aportando más cabello al asunto con la autorepresentación, las generaciones y el hilado que las une.

Gemelas que representan mediante el cabello, o la falta de él, la vulnerabilidad del cuerpo y los estándares de belleza, pueden observarse en las fotos de la mexicana Ciballi EB que se retrató a sí misma y a su hermana cuando ella enfermó de cáncer.

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