El Ciclo Mendelbaum y los géneros teatrales

Por Matías Katz

Un momento en la vida de una familia, un momento particular del país, y muchos flashbacks. De esta manera se presenta El Cliclo Mendelbaum (100% musical), la  nueva obra de Sebastián Kirszner, este joven director que ya obtuvo menciones por su anterior obra Rats, casi un musical, donde parodiaba a este género. Y justamente es en esta puesta donde el director trabaja poniendo en constante diálogo distintos géneros teatrales, e incluso poniendo en diálogo al teatro con una forma de narrar que es propia del cine, como son los fragmentos donde en el relato de la historia se produce una elipsis hacia atrás y se cuenta un fragmento de la historia previo al momento cero del relato que el espectador ve.

En esta puesta se pueden desglosar varios elementos por demás interesantes. Pero intentaremos desmontar solo algunos. Para empezar es muy interesante uno de los personajes que aparecen en escena: un toro. Podría uno preguntarse qué tiene que ver la historia de una familia judía comerciantes en la época del 2001 en un momento crítico del país con un toro. Bueno, para empezar este personaje está totalmente justificado en el relato, siendo que cuando un espectador, ya sea en teatro o en cine, desde el comienzo de la historia, acepta la convención, siempre y cuando ésta tenga coherencia en sí misma. Pero yendo mas allá, Kirszner se permite jugar con el personaje del toro, que por cierto solo se sostiene además de por la dramaturgia, por la actuación misma, y allí lo destacamos a Augusto Ghirardelli, quien lo compone. Entonces este personaje del toro nos remite a diferentes imaginarios, por un lado a la obra El Rinoceronte, de Ionesco justamente al único personaje de esa obra (Berenger) que sigue siendo humano y no se convierte en rinoceronte. Aunque en el caso de la presente puesta, es quien hace del animal, toro, el que es diferente a los demás y es quien tiene el costado mas humano de toda esta familia caótica con lados oscuros y rencores verdades nunca dichas entre ellos. Y por otro lado, el personaje del toro nos remite al actor y director de cine y teatro Rainer Fassbinder. Este joven artista alemán de la década de los 70, se movía en los márgenes de absolutamente todo, y tanto en sus obras como en sus filmes mostraba lo mas marginal de la sociedad. Entonces remitiéndonos nuevamente al toro, es que este personaje nos muestra a un ser que está totalmente en los margenes, que no es ni completamente un toro ni llega a ser un humano.

La obra indaga de forma contundente en el género del musical con coreografías muy bien armadas y canciones bien estructuradas. En ese sentido destacamos a Fabiana Maier, quien dirige todo lo coreográfico, y al mismo director de la obra Kirszner quien escribió todas las letras de las canciones. Pero también mencionamos la música, donde de forma solapada se presenta al espectador sonidos musicales judaicos que son muy bellos.

También mencionamos un aspecto interesante de la puesta de Sebastián Kirszner que no es la primera vez que aparece en sus obras, y es  el año 2001 en sus relatos. Ya en Rats, casi un musical, la historia se trataba de unas ratas en la crisis de ese año tan trágico en la historia reciente de nuestro país con el quiebre de una época; y hoy 2016 con la vuelta de un gobierno nacional con tintes ideológicos que hacen acordar a la década de los 90 con el neoliberalismo, este discurso vuelve a resurgir, y Kirszner no tiene ningún miedo en cristalizar, ¿casi denunciando eso? en su puesta. Y en una especie de paralelismo entre la coyuntura en la que sitúa el relato, y el relato mismo que se está contando dialoga un doble ciclo, el ciclo político y económico de un país con el ciclo de una familia. Aunque también se puede pensar que cada momento histórico de un país es diferente a los anteriores. Pero es queda para la subjetividad misma de cada espectador.

La obra, como ya hemos mencionado, trabaja con distintos géneros teatrales, y hasta dialoga con cierta forma de narrar específica del cine. Sobre los flashbacks ya hemos hablado, pero ahora queremos mencionar un momento particular de la puesta que es de los puntos mas altos de la misma; y es cuando están el personaje del toro con su padre, un gaucho salteño muy bien compuesto por el actor Daniel Ibarra, en un micro viajando. Allí el director utiliza la mayor simpleza posible que puede dar el teatro, y en esa simpleza que nace de la pobreza misma del teatro, es que se aprecia una gran escena: dos asientos que nos remiten al micro, y una luz cálida senital con dos personajes bastante particulares teniendo diálogos simples pero a la vez con mucha profundidad humana, y allí entra uno de los géneros que hace dialogar Kirszner: el clown, donde el toro y el gaucho sin mucho hacen reír de lo simple, desopilaste y tragicómico de ese diálogo.

Recomendamos esta obra, y advertimos que las entradas se agotan muy rápido.

Funciones: Viernes 22.30hs y sábados 20.30hs en La Pausa Teatral, Av. Corrientes 4521.

Reservas a: hola@lapausateatral.com.ar o por http://www.alternativateatral.com

Elenco:

Ignacio Goya, Maqui Figueroa, Julieta Puleo, Luís De Almeida, Augusto Ghirardelli, Daniel Ibarra, Belén Lopez Marco, Sebastián Marino, Eduardo Lázaro, Mariela Rey, Mauro González.

Libro y dirección:  Sebastián Kirszner

 

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